miércoles, 26 de agosto de 2009

Fauna ibérica

Días de poca inspiración. Encontré este genial homenaje al Pagafantas, escrito por Ramón Muñoz, en la versión digital de El País de hoy:

Este verano se estrenó, por fin, Pagafantas. Digo por fin, no por la calidad de la película, sino porque ya era hora de que el cine prestara atención a este personaje clave en la sociología moderna. El pagafantas se podría definir como el compañero fraternal de toda chica, ese "nada más que un amigo" que nunca se comerá una rosca aunque se pase el día atendiéndola y ofreciéndole consuelo afectivo. Casi todos hemos sido pagafantas alguna vez. Es más, hay millones que no han sido otra cosa hasta que se resignan y se consagran a la soltería o al casorio convencional, con esa a la que nunca le pagaron ni una bolsa de pipas, porque la pobre estaba tan descolgada como ellos y encima les quería.

Los pagafantas no salen en las estadísticas. A nadie le gusta reconocer que es un paria del sexo, literalmente un intocable. Las chicas los ven únicamente como lacayos receptivos, alguien a quien contar sus penas, las que les causa otro, por supuesto, un canalla sin corazón que las hace sufrir a lo Cumbres borrascosas. No como el pagafantas, que es todo corazón, pero un corazón eunuco, un mero escuchador sin derecho a roce ni a piquito, que debe conformarse a lo sumo con una caricia tipo perrillo faldero o a un beso casto y de soslayo como el que se da en un funeral a una tía solterona.

Quiero dejar bien claro que no siento pena alguna por ellos. El pagafantas no es sólo un memo y un pringao. Es un indigno de género, un sujeto que avergüenza y desprestigia a toda la masculinidad al difundir con su mal ejemplo que siempre habrá hombres que por una mujer están dispuestos a todo por nada, a escuchar, a invitar y a dejarse manipular como una palanca, con tal de alimentar su quimera romántica.

De hecho, el pagafantas no es un hombre sino un hombro, un apéndice dócil en el que se apoya la amiga, un confesionario ambulante para purgar las penitencias que les causan siempre otros, los guapos, los gallitos, los que sí tienen falo. Y además es irredento. Siendo adolescente paga fantas y espera el milagro. Luego envejece y se convierte en pagaMahous y, más tarde, en pagaJB, y sigue esperando. Hace tiempo, un cínico seductor amigo, alarmado por mi pagafantismo rampante, me aconsejó que no me anduviera con rodeos, y que si la fémina me negaba la pasión amorosa al principio, respondiera con la burla en lugar de insistir con el vasallaje. "En la primera cita con una mujer, o le metes o le sacas la lengua", resumía. Tomen nota los ilusos o háganse devotos de Onán.


Qué cuatro verdades más bien dichas.

domingo, 16 de agosto de 2009

Agosto

Dios, en agosto, está de vacaciones.

Y la ciudad palpita lentamente, aletargada. Todo sucede a cámara lenta como en una película de Zack Snyder. Y lo peor, los sueños ni avanzan ni se retrasan; tan sólo se estacionan a la espera de una estación (valga el juego de palabras) más adecuada.

No hay forma de hacer planes en agosto. Los amigos están de vacaciones, y cuando se dejan ver uno tiene que trabajar. Nuestros músicos favoritos no sacan disco, nada bueno echan en los cines y M80 suspende “No somos nadie” hasta septiembre.

Son un asco los agostos, porque todo ha terminado y todo está volviendo a empezar. Yo recuerdo con nostalgia el campamento, extraño la gente y maldigo el veloz paso del tiempo. Pero ni puedo volver atrás, ni puedo ir hacia delante. Porque agosto me aferra pertinaz un grillete a los pies, y su sol, como un plomo, se apoya en mis hombros y me provoca un pesado caminar.

Caminar hacia septiembre y hacia Castellón, hacia una vida nada estimulante y nada apetecible de vivir. Hacia una ciudad y una rutina sin ningún gancho, sin ningún reclamo. Hacia la pereza de empezar una nueva vida en una nueva ciudad, con nuevos amigos, en un nuevo hogar, con la inquietud que provoca la incertidumbre.

Y es que Dios, en agosto, nunca echa una mano porque está de vacaciones.

viernes, 7 de agosto de 2009

Yo estuve allí

Lo que hoy sucedió no volverá a suceder en siglos. Difícil calcular cuándo. Hoy fueron las 12:34:56" h del 07/08/09. Fue un verdadero segundo cósmico irrepetible para los que, conscientes de ello como yo, lo sentimos pasar como un cometa borrando su rastro de inmediato.

Lo auspicioso del momento me sugirió que tenía algo que hacer, que quizá también no vuelva a suceder en siglos. Así que me dispuse a ello, y cósmicamente también me complace anunciarlo en mi blog:


'YO ESTUVE ALLÍ' es una recopilación de 25 sonetos de mi puño y letra que he publicado hoy por Internet y que verá la luz en formato libro dentro de un par de semanas aproximadamente. Con un conmovedor prólogo de mi amigo Saül Molina, el libro recoge los 25 sonetos que, desde el comienzo de mi adolescencia hasta hoy, escribí para brindar con amigos, para combatir la nostalgia de lugares y el desamor de mujeres y para homenajear póstumamente a los desaparecidos.

Cada ejemplar ha costado 5€ producirse, pero mi idea es regalarlo y que cada cual, tras leerlo, estime si debe y cuánto pagar por él. Podéis solicitar los ejemplares que queráis posteando esta entrada o escribiéndome un correo electrónico. Espero que os animéis a pedirlo, pues quizá este momento cósmico no se vuelva a repetir, y yo me conformo con que encontréis alguna forma abstracta de belleza o elegancia en cualquiera de sus lecturas.

Gracias a todos los que, en algún momento de este largo viaje, me animaron a seguir escribiendo y a los que vieron con buenos ojos la realización de este libro.

Mención especial a aquellos que han sido objeto de mi pensamiento quedando plasmados en papel y lápiz. No creo que encuentren ofensa alguna entre tantas líneas. Pero si fuera así, pido disculpas de antemano, y antetodo gracias por haberme llegado y haberse dejado retratar sin saberlo.

'YO ESTUVE ALLÍ'. 25 sonetos. 25 fotografías de mi vida. Pídelo aquí.