lunes 13 de febrero de 2012

Diario de una Parada (I)

Faltan 88 días.

"Lo importante es que cada uno vuelva entero a su casa".

"Creo que significa voy a mirarlo otra vez".

sábado 4 de febrero de 2012

El tracte

Feia temps que volia escriure una mica per escriure. Per contar relaxadament alguns dels sentiments que m'afloren en els pocs moments de lluïssor personal que el dia em deixa. I un d'ells, en concret, el tinc molt present darrerament, i molt sovint. Per tal de fer un símil burd, a tots ens ha passat en una piscina haver aparaulat amb els amics que anaveu a fer un bot tots a la vegada. Tots heu corregut fins la vorera però, a l'hora de la veritat, tu has sigut l'únic fava que ha botat i s'ha banyat. Tot seguit de traure el cap de l'aigua, es pensa: "aquest no era el tracte".

Això no era el que tenia que passar. 

Al meu fur intern, jo també havia fet inconscientment un tracte amb la meua ciutat i amb el futur. Es tractava de: "Bé, anem a marxar un temps fora. No passa res, no patim per les amistats. Els nostres llaços són forts. Tan sols hi ha que centrar-se en viure experiències i convertir-se en un home de profit. Després tornarem a casa, trobarem treball, i els anys veniders seran encara millors que els universitaris, perquè podrem fer plans que abans no podríem permetre's, viatjar junts, quedar per les vesprades, conèixer i integrar a les nostres parelles o, resumint-ho per no fer-ho llarg, forjar en ferro les relacions i les amistats que havíem fet a la carrera, per la resta de la vida".

Era un bon tracte. Era una bona manera d'afrontar la separació del nucli famil·liar, del greix d'amistats. S'abandonava amb menys nostàlgia la vida passada, amb la condició de que tornaria transformada en un futur millor.

I així vaig fer. Com al moment de botar a la piscina... vaig complir gelosament el tracte.
Vaig viure unes experiències indescriptibles a l'estranger, vaig aprendre una llengua nova, vaig conèixer el plaer de la independència i la veu de la responsabilitat. Vaig crèixer i vaig ser feliç, però mai vaig perdre de vista que volia tornar a la meua ciutat. I així ho vaig aconseguir.

I afortunadament, també vaig trobar un treball que em permet viure a València i al què em trobe professionalment realitzat. Podria dir sense modèstia que he assolit tot allò que desitjava quan vaig abandonar la vida passada per recòrrer el incert camí de la vida futura. Em sent molt afortunat per eixa banda.

Però la resta del tracte... la part que no era jo... no es va complir.

I no es va complir perquè València s'ha esdevingut una ciutat política i econòmicament insofrible. Perquè no hi ha treball per als meus amics, els quals després de uns quants anys vivint a la capital, han de tornar als seus pobles per no gastar de bades els seus diners. I perquè la gent que comença a tindre el que mereix, s'ha instal·lat a molts kilòmetres, diguem-ne Berlín, París, Madrid, Crimmitschau. Massa lluny per poder gaudir d'ells i de la seua presència, ara que cadascú és un bon professional al seu camp.

Dol comprobar que un tracte no és un tracte si no el poder complir totes les parts. I el compliment de la meua part no comporta quasi satisfacció comparat amb el compliment íntegre.

Conseqüència de tota aquesta exposició és que els moments importants de la vida dels meus amics ara els he de viure en tercera persona, i seguir-los per Internet com quan u llig el resum de les notícies. Així, el meu amic Albert s'ha doctorat a Copenhague amb 27 anys, convertint-se en el Dr. Albert. D'haver succeït a València, li haguera pogut pegar una forta abraçada i ho haguérem celebrat junts fins que isquera el sol. Tanmateix, no puc més que donar-li una forta enhorabona electrònica, i si de cas fer-li un petit homenatge al blog.


Ací el teniu amb les seues grenyes. Ell sí ho haurà celebrat amb un bon cap de setmana de pòker i fideuà.

viernes 13 de enero de 2012

Grana-Dinos

Granada es una ciudad donde uno, realmente, toma conciencia del paso del tiempo y puede percibirse como un insignificante pasajero de la vida. La vida... una reacción química que tuvo lugar hace un par de miles de millones de años, y que ahora, mucho tiempo después, derivó en unos seres "humanos" (sic.) que tomaron conciencia de ella y de sí mismos.


Realmente uno puede imaginarse un rey nazarí deambulando por los jardines del Generalife, estudiando el reflejo del paisaje en las albercas; a Boabdil, llorando como mujer (sic.) la entrega de una Granada a los Reyes Católicos, que no supo defender como hombre (sic.); a Cristóbal Colón negociando el viaje que expoliaría las Américas; incluso a Washington Irving escribiendo los Cuentos de la Alhambra en la penumbra de una cámara.

No sólo eso, sino que también es fácil, siendo más contemporáneos, intuir a los Planetas tomando cañas y tapas por Calle Elvira, o a Luís García Montero inspirándose en la ténue luz que ilumina los estrechos callejones del Albayzín. Incluso a uno le parece escuchar a Miguel Ríos volviendo a Granada por la orilla del Darro. Todo es sugerente en Granada, y un aura de misterio rodea cualquier relato, callejón o establecimiento.


La vida, imaginándola un milenio atrás. Y nosotros, un milenio después, recorriendo los vestigios de aquélla.

Pero además, Granada puede llevar a uno mucho más atrás en el tiempo si visita el maravilloso Parque de las Ciencias (Valencia: toma ejemplo). La exposición sobre dinosaurios te obliga a hacer un complicado esfuerzo de abstracción e imaginar que hace más de 50 millones de años, unos gigantes habitaron y dominaron este mismo planeta, y que lo hicieron durante 150 millones de años aproximadamente.

Parece ser que un meteorito pudo ser el causante de la extinción de todas las especies. Aunque la cuestión es: ¿alguien puede imaginar al ser humano perdurando sobre la Tierra 150 millones de años?

Se pierde de vista que el mundo, como lo conocemos, es el resultado de los últimos 5.000 años, redondeando por lo alto, de existencia del ser humano. Sin olvidar el hecho de que el 99% del legado visible y disfrutable data de los últimos 500 años. Me resulta difícil aceptar que somos un suspiro, apenas un parpadeo en el transcurrir del tiempo de este planeta. Que todos nuestros odios, nuestras confrontaciones y diferencias, nuestras envidias, nuestros esfuerzos, nuestra esclavitud del trabajo y del dinero, nuestras preocupaciones, nuestras religiones, nuestra cultura, nuestra belleza, nuestra ternura y nuestro amor, permanecen frágilmente expuestos a los designios leviatanescos de un universo inconcebible.

Igual que sucedió con los dinosaurios, todo vestigio del ser humano podría borrarse de un plumazo y todo lo anterior, que es básicamente la idiosincrasia de nuestra vida, pasaría a ser polvo.


Al menos me reconforta que, igual que después de un gran cataclismo que erradicó los dinosaurios, algo persisitió que originó los humanos, algo mejor saldrá de nosotros cuando hayamos dado paso a posteriores formas de vida. Aunque falta mucho para eso.

Vivid y dejad vivir (Hakuna Matata).

miércoles 7 de septiembre de 2011

Lana y Miguel

Esta es una doble historia de amor: el amor entre dos personas, y el amor a una gran ciudad.

Pero también es el testimonio vivo de que la vida que soñábamos tener y que al final resultó ajena a nosotros, estaba ahí simplemente para cuando hubiéramos querido tomarla.

Era septiembre, Berlín del 2006. Lana fue la primera persona que, por el mero hecho de conocerla, me proporcionó bienestar. Descubrí que le gustaba sonreír. Le encantaba preocuparse por el bienestar de los demás. Más tarde descubrí que tenía la habitación más bonita de Siegmunds Hof. Pero eso es otra historia.

Miguel llegó más tarde y tuvo mucha suerte. Le tocó la habitación más grande. Yo tuve suerte con él. Cocina muy bien, y aprendí algún que otro recurso que todavía hoy aplico. Me gustaba su compañía. Más tarde descubrí que tenía un muy buen gusto por la música. Pero eso es otra historia.

Lana y Miguel se hicieron muy amigos. Los veía pasarlo muy bien juntos. Siempre que sucede esto pienso: "¿y por qué no más?". Por suerte ellos también lo pensaron, y vieron que dos era mejor que uno más uno. Yo dejé Siegmunds Hof, pero ellos siguieron cuidando de mi Casa. El resto de lo que quiero contar ya no sé hasta que punto es fruto de mi invención. Pero, qué importa...


Miguel hubo de volver a España. Lana se quedó terminando de estudiar en Berlín. Pasó un año, pero esta historia siguió imperturbable. Yo mientras, qué estaría haciendo con mi vida... Saliendo hasta muy tarde, echando algo de menos, o viendo ponerse el sol desde el puente de Warschauer Strasse. Pero eso es otra historia. Cuando hube de volver a casa, Lana ya había planeado irse con Miguel a España. Había empezado a estudiar castellano, y por esas fechas ya podía uno mantener una conversación sencilla con ella. Era julio, Berlín de 2008.

Qué asombroso gesto... He olvidado decir que Lana es rusa... Pero, ¿acaso cambia algo?

Lana y Miguel estuvieron viviendo un largo tiempo en España. Supongo que al principio les daba para ir tirando. Luego la crisis les dio de lleno, como a todos. Una vez, Lana tuvo que venir a Valencia a trabajar unos días. Se quedó en mi casa. Poder ofrecerle techo tanto tiempo después fue una forma quasijusta de devolverle su amistad a través del tiempo y la distancia. Fue muy reconfortante volver a hablar con ella y a contarnos las cosas. Descubrí entonces que era un poco bruja, porque tenía una indescriptible capacidad de traspasar la coraza del corazón y saber que algo pasaba.

"Te encuentro tenso, preocupado". Y yo lo estaba.

A la mañana siguiente tuvo que irse. A mí me dio mucha lástima lo frugal del encuentro. Pero eso es otra historia.

Antes de irse, Lana me había dicho que se casaba con Miguel. Me invitó a la boda, pero no pude asistir. Ahora lo lamento mucho. Fue un casamiento muy especial. Todos se disfrazaron de piratas y la ceremonia tuvo lugar en la playa.

Parece que en España siguió sin irles todo lo bien que desearían. Y así, sin más, decidieron coger el coche e irse a Berlín, la ciudad donde todo había empezado, a volver a empezar una vida. Era abril, Berlín de 2011.

Si algo tiene Berlín es que nunca aprieta. Te lo pone fácil para empezar. Siempre habrá una bicicleta por 10€ esperándote, un mercado turco regalando frutas y verduras al cierre, alguien a quien le sobre un sofá o un catre de cama. Y sobretodo, citando a Miguel, "en el sitio más inesperado se encuentra algo interesante e inspirador".


Y ahí están. Lana y Miguel. Como tú y como yo. La vida que soñamos tener cuando pensamos: "volvamos a Berlín y seamos artistas". Artistas, escritores, actores, punkys, extravagantes, indigentes... Vivamos de lo que nos brinde el día; salgamos a la calle y dejemos que las cosas nos sucedan. Tumbémonos en un parque, durmámonos en un tram, colémonos en una fiesta, paseemos con una cerveza en la mano, respiremos cosmopolitismo...


Pero nunca nos atrevimos.

Ahora somos esclavos de una rutina, marionetas de unos políticos, víctimas de un sistema... Unos vulgares seres del montón que hicieron lo que todos. Por eso, cuando sé de una historia como ésta, me entra una conmocionadora nostalgia. Y pienso qué estará siendo de aquella vida que sigue ahí, en algún limbo, esperando a que alguien la quiera tomar.

Lana y Miguel.

Y yo... pero eso es otra historia.

viernes 31 de diciembre de 2010

Pasan años

Ha pasado un año...

Y los años pasan. Pasan lentos y pasan rápidos.

  • Pasan lentos cuando pasan meses sin ver a las personas que queremos, sin volver a los lugares a los que pertenecemos / Pasan rápidos cuando nos vemos el mismo día en el mismo lugar que hace un año.
  • Pasan lentos en la enfermedad, en la espera o en el tedio / Pasan rápidos en la alegría o, simplemente, en la cotidianidad ocupada.
  • Pasan lentos cuando hace un tiempo que faltaron los nuestros, pero nos parece ya que hace una vida / Pasan rápidos cuando te has hecho mayor y ya eres un hombre.
  • Pasan lentos... / Pasan rápidos cuando dices 'ya son varios años que pienso en ti' o 'ya son varios años que volví'.
  • Pasan lentos... / Pasan rápidos cuando hablas de todo lo que hacías cuando eras pequeño, y te apetece hacerlo ahora.
  • Pasan lentos... / Pasan rápidos cuando eres el mismo que 365 días atrás.

En general, se ve... que pasan más rápidos que lentos. Aprovechad el año. Dejad huella.

Feliz 2011.