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domingo, 20 de junio de 2010

Vuelvo

No puedo negar que estaba tan metida en mí, ocupando tanto espacio, que el día que quiso desaparecer, y así sin más borrar su huella, como si no fuera cierto que codo a codo habíamos sacado adelante un duro año, aquel día dejaba un espacio difícil de llenar.

Un hueco súbito en esa parte del ser donde se gestan las cosas que tienen que ver con el afecto, y bueno, yo que soy hombre de ciencias, imagino que como cualquier volumen que repentinamente desaparece de un espacio mayor, el balance de presiones genera instantáneamente un desplazamiento del volumen circundante, que tenderá a llenar el volumen previo desaparecido.

Supongo que así fue. Y el vacío generado respondió absorbiendo cualquier materia, cualquier calor, cualquier afecto que tenía a mano, fuera o no apropiado, fuera o no correcto. Diría que eso fue lo que pasó. Que cerré sus heridas sin curarlas. Que le repuse sin darle luto alguno. Y ni de lejos, quien vino a suplirla me daría la mitad de calor ni la mitad de luz que ella.

Hace muy poco que me daba cuenta de ello...

Así que quiero volver a aquel momento en que se borró, sentir que no pasa nada por descubrirlo tarde y hacer de ella una digna difunta y de mi un digno viudo que no quiera decir a rey muerto rey puesto.

Porque sólo quería contarlo en algun sitio... Por eso vuelvo...

lunes, 19 de abril de 2010

Un buen día

Hoy no ha sonado el despertador. Ni he desayunado, ni he hecho la cama y, por supuesto, he llegado tarde a trabajar. Allí me esperaba lo mismo de siempre. Mi compañera de despacho, cordial como acostumbra, me ha preguntado por el fin de semana. Le he dicho que no recuerdo por qué cogí un taxi para llegar a casa el sábado, pero no le he contado que he escrito una canción y que me gusta. He leído El País y he visto que comienzan a abrir el tráfico aéreo. Me he sentido tranquilo de que ya casi seguro podré volver a Berlín el día 29. No me he vuelto a acordar de ti hasta que he empezado a hacer cosas y he sentido la desmotivación como una losa. Entonces he pensado que quisiera estar un rato contigo a solas, sólo un rato, como lo he venido pensando todo el trayecto. El trabajo realiza, pero no llena. Es condición necesaria, pero no suficiente. El dinero hace falta, pero no va comprar el amor de los que quiero ni va a salvar la vida de mis enfermos. No va a arreglar nada que valga la pena en el mundo, y sólo consigue hacer que quieras más conforme más tienes. Qué desidia toda la mañana. No paro de pensar. Pienso que no debería haber ido a comer a casa este domingo, pero me equivoqué. Pienso que no debería haber escrito ese e-mail. Pero me equivoqué. Pienso que al leer lo que te di querrías hablar de ello. Pero me equivoqué. Porque siempre que imagino lo que podría pasar, no sucede. Siento que hoy tengo muchas ganas de abrazar a las personas que me importan, pero no habré visto ninguna justo antes de acostarme. Cómo malgasto el amor y qué necia manera de aliviarlo. Quisiera saber cómo te quieren, mucho, poco, suficiente, si tienen las ganas de verte que yo tengo, si escriben sobre ti como yo hago. Lo ignoro. Lo abandono. Me siento como al principio de todos los caminos. Increíblemente cansado de saber que todo el campo ya está sembrado, y que algún día, muy lejano, algo habrá de florecer y dar fruto. Pero el camino es largo, mucho más de lo previsto. Y agota una barbaridad. He mirado el correo personal, y alguien se preguntaba que qué habría sido del mensaje que le escribió a la chica del otro día. Entonces he caído en que los dos últimos mensajes que he escrito a chicas de una noche no han sido contestados. No entiendo esa ingratitud, esa manera de querer expresar que somos mierda y que no merecemos ni ser contestados. Se me han quitado las ganas de flirtear para siempre. Me he puesto serio y he intentado trabajar un poco. Alguien me ha dicho este fin de semana que los jóvenes de hoy en día no conocen ni la disciplina, ni el respeto ni el sacrificio. Yo le dije que hoy en día no hay nada por lo que luchar, así que es lógico que compitan por tener más amigos en Facebook, pero no entienden qué es que su futuro dependa de su esfuerzo, ni que su respeto puede hacer de éste un mundo más justo y mejor. Reflexioné si sería un buen padre. Si podría educar a mis hijos según los valores que mis padres me transmitieron y algunos otros dignos que he ido sumando a lo largo del camino. Algo en mi interior dijo que sí, pero con la nostalgia de cuando hay un largo camino que andar. Con la nostalgia del amor, de los besos, de las palabras y de los abrazos que no han llegado. Son ya las 5 y no he hecho nada. Bajo a las clases de inglés. Siempre hago reír a la profesora, pero hoy no tengo ganas. A veces pienso que le gusto, pero paso de insinuarle que ella también me gusta. Da igual. Será una más, al fin y al cabo, de las que no contestan los mensajes. He llegado a casa bastante tarde y el tiempo se ha esfumado en tareas del hogar. Cuando me he sentado a escribir esto me he dado cuenta que tenía que poner una lavadora y planchar, algo que, como las clases de inglés, me recuerda que ha pasado una semana más y que nada ha cambiado en mi vida. Que soy una semana más viejo, que no sé hacia dónde camino, que no sé dónde pongo el amor ni dónde pongo lo hallado.

domingo, 14 de febrero de 2010

Archivo

- "Al vertir sal en un sistema de agua con hielo, ésta baja el punto de fusión del hielo incluso por debajo de -10ºC. Cualquier cosa que pongas a refrigerar, se helará enseguida, porque el calor para fundir el hielo lo tomará del elemento a más temperatura".

- "Los microondas funcionan emitiendo una radiación electromagnética de 2,45 GHz que hace vibrar las moléculas de agua contenidas en el interior de los alimentos. De esta manera se calientan, y no lo hacen, por ejemplo, los vasos de cristal".

Conversaciones interesantes... Feliz San Valentín, a ti que puedes, si lo celebras.


FOTO: "Mensajes escondidos en imágenes de archivo."

domingo, 14 de diciembre de 2008

La lechera

Félix María Samaniego nos contó en su cuento de la Lechera, una bella y aplastantemente veraz metáfora acerca de la tendencia humana a dejarse embriagar por una sucesión de hechos futuros favorables, a relamerse los labios de porvenir aunque éste sea poco verosímil. En resumen, el desarrollo versado del dicho "de ilusión también se vive".

Y es que ya sabéis lo dichosa que andaba la Lechera pensando lo que haría con el dinero de la venta del cántaro de leche que llevaba en la cabeza. Yo sufro en muchas ocasiones de ser Lechera ingenua. Tantas veces, que podría asegurar que sobre mí cierne algún maleficio.

Ayer, como de tanto en tanto, se presentó la ocasión de llevar un cántaro al mercado. Y mi imaginación, aburrida y ociosa como una tarde plomiza de sábado, no tuvo nada mejor que hacer que recrear las mil situaciones que se podrían dar de camino. Antes de querer impedirlo, ya sabía qué disco iba a poner en el coche, con qué tontería iba a hacerle reír y cómo sonaría su carcajada clara. Sabía de qué hablaríamos en el camino, con qué burda excusa sacaría cada tema, lo que quería saber de ella y lo que quería evitar saber. Había imaginado cómo iba a comportarme, cómo no iba a dejarme llevar a su terreno. Intuía cuándo tendría que ser dulce, cuándo serio, cuándo digno o humano...

Con este pensamiento iba yo, cuando una llamada con causas mayores externas a mí, me desestabilizó cayendo al suelo la tinaja, rompiéndose en pedazos el breve futuro imaginado y esparciéndose por el suelo sonidos, palabras, conversaciones, miradas, papeles... que debía haber vendido en el mercado y que nunca llegaron a nacer.

"¡Qué palacios fabricas en el viento!", clama Samaniego. Y siguiendo con la incertidumbre y la indeterminación, temas que se han tratado recientemente en el blog, cabe concluir que si "ni siquiera el presente está seguro", no sé sobre qué firme se pueden asentar las ilusiones y los proyectos de los años venideros, ni tan siquiera, esas pequeñas e insignificantes cosas que tenía que haber hecho con una persona hoy.

lunes, 8 de diciembre de 2008

El gol fantasma

El amor, al igual que la política, aportan a menudo temas de discusión sobre los que es imposible dar con un axioma, una verdad absoluta. Si acaso tiene sentido la pregunta ¿qué tiene que ver la política con el amor?, esto último podría ser una respuesta aceptable.

Expertos en amor y desamor tuvieron la deferencia y el gusto de manifestar su punto de vista en la última entrada del blog. A ellos gracias por su intervención, y también a la gente que lo hizo de manera privada.

Y es que éste que termina, ha vuelto a ser un fin de semana especial, en primer lugar por haber sido un 50% más largo, y en segundo por haber contado con la grata presencia y compañía de Inés y sus amigas de Ávila. No lo voy a negar; ser el guía turístico de ocho chicas es embriagador, aunque haya que lidiar con sus indecisiones e indeterminaciones, que se añaden exponencialmente por cada miembro computable.


Con el antecedente de la visita de mi gente de Madrid, ha sido esta vez, si cabe, más sencillo elaborar itinerarios para ajustarse a los horarios y necesidades. La mañana llevó a la tarde, y la tarde a la noche, la cual resultó ser muy entretenida contando con la inestimable colaboración de algunos "Wing-men" del Kipling.

Estuve de acuerdo, en casi todas las líneas generales, con Saül el practicante, con Albert el teorizador y con nuestro anónimo (¿D.B.?) profetizador. Y por suerte, este sábado pude recordar que todavía invierto más esfuerzo en pasarlo bien que en presentar credenciales, que soy alguien que difícilmente traiciona sus principios, y que siempre hay alguna chica que aparece como una canción de los años 80, para hacerte pasar un buen rato cuando tú no te lo habías siquiera propuesto. Así que, para la crónica de sucesos, podemos hablar de gol fantasma, símil del mundo futbolístico, denominando así al hecho de computar un tanto sin que la pelota haya llegado a entrar.

Seguiremos buscando el bosón de Higgs. O mejor que buscando, seguiremos jugando a encontrarlo...

P.D.: Podéis descargar un vídeo (en formato .mp4) del reciente concierto en Megaupload, pinchando en el siguiente link: www.megaupload.com/?d=R95LFRNO
. ADVERTENCIAS: la calidad es mala, la oscuridad absoluta, pero al menos no desafinamos. Aunque sea otra vez 'Te lo dije', os prometo que se cantó algo más aquel día...

viernes, 5 de diciembre de 2008

Walking around

"Sucede que me canso de ser hombre", comienza Neruda en Walking Around.

Y es que hoy es uno de esos días en que detesto seguir ejerciendo una de las profesiones más difíciles hoy en día: ser hombre. Me canso de tener esperanza un día, y de perderla al siguiente, de que las espectativas fluctúen sin rigor ni sentido como los mercados de valores hoy en día, de emplear el poco tiempo libre del que comienzo a disponer y mis mejores maneras en presentar mis credenciales a las mujeres con las que me cruzo, y encontrarme su indiferencia como resultado. Me canso de perseguir señales, indicios, interpretaciones que un día me propulsan al infinito y al día siguiente me entierran con gusanos. Me canso de entrar en las discotecas y que todas las mujeres miren con cara de virgen violada cuando les dices algo.

Me canso de tener paciencia cuando la paciencia quizá no dé sus frutos, me canso de ser vulnerable a todos estos asuntos. Hay quien opina que no vale la pena esforzarse por encontrar a la persona adecuada para compartir tu vida, que ya aparecerá por casualidad. Pero yo opino que la búsqueda del amor correspondido en una tarea demasiado importante como para encomendársela íntegramente al azar.

Y por eso, me canso de ser hombre.

Sí, sería bello no morirse de frío en los inviernos, ahorrar lo que gasto en reparaciones para invertirlo en flores y en largometrajes. Sería reconfortante estrujar el cerebro con recetas y poemas, mucho más que con malas tretas y burdas excusas. Sería grato una tregua, escupir el cuchillo de mis dientes, y alguna vez cansarme de ser niño, y no siempre cansarme de ser hombre.