Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de octubre de 2013

Una manta y siete años de ventaja

Así como un reloj que de abuelo a padre, de padre a hijo, y así sucesivamente, pasa; como el collar de la familia que portó la abuela, luego la madre y, años después, la nieta; como la fotografía en blanco y negro que heredaré de mi padre que heredó de su padre, como un vestigio certero y firme de que antaño otros eran los que fueron…


Así ha pasado esta manta, de mano en mano, de ciudad en ciudad. Esta manta es, posiblemente, la prueba más concluyente de que algunos pocos somos quienes somos por Berlín. Posiblemente sea la testigo más lúcida que puede recordar nuestros días de gloria y libertad, la única que puede confesar que fuimos yonkis y reyes, pobres y sexys, necios y extraños…

…pero siempre, siempre, fuimos hermanos.

Esta manta multicolor, mullida, elástica y perfecta, que me dio calor en aquellas recias noches bajo cero mientras una Gasheizung de la RDA hacía lo que podía, que para mí era combustionar correctamente y no emitir monóxido de carbono, a punto está de emprender un viaje a Zurich con sus dueños, dos personas peleando 7 años ya únicamente por despertarse juntos un día cualquiera debajo de esta manta, plegarla a una lado de la cama, y completar una ortodoxa y vulgar jornada de trabajo en sus respectivos lugares, ejerciendo la profesión a la cual han dedicado sus estudios.

Creo que no es mucho pedirle al porvenir, y creo que va siendo hora.

Antes fue Berlín… Ahora es Madrid… Die fetten Jahren sind vorbei.

Mis amigos, como Berlín, que nunca dejan de marcharse.

sábado, 4 de febrero de 2012

El tracte

Feia temps que volia escriure una mica per escriure. Per contar relaxadament alguns dels sentiments que m'afloren en els pocs moments de lluïssor personal que el dia em deixa. I un d'ells, en concret, el tinc molt present darrerament, i molt sovint. Per tal de fer un símil burd, a tots ens ha passat en una piscina haver aparaulat amb els amics que anaveu a fer un bot tots a la vegada. Tots heu corregut fins la vorera però, a l'hora de la veritat, tu has sigut l'únic fava que ha botat i s'ha banyat. Tot seguit de traure el cap de l'aigua, es pensa: "aquest no era el tracte".

Això no era el que tenia que passar. 

Al meu fur intern, jo també havia fet inconscientment un tracte amb la meua ciutat i amb el futur. Es tractava de: "Bé, anem a marxar un temps fora. No passa res, no patim per les amistats. Els nostres llaços són forts. Tan sols hi ha que centrar-se en viure experiències i convertir-se en un home de profit. Després tornarem a casa, trobarem treball, i els anys veniders seran encara millors que els universitaris, perquè podrem fer plans que abans no podríem permetre's, viatjar junts, quedar per les vesprades, conèixer i integrar a les nostres parelles o, resumint-ho per no fer-ho llarg, forjar en ferro les relacions i les amistats que havíem fet a la carrera, per la resta de la vida".

Era un bon tracte. Era una bona manera d'afrontar la separació del nucli famil·liar, del greix d'amistats. S'abandonava amb menys nostàlgia la vida passada, amb la condició de que tornaria transformada en un futur millor.

I així vaig fer. Com al moment de botar a la piscina... vaig complir gelosament el tracte.
Vaig viure unes experiències indescriptibles a l'estranger, vaig aprendre una llengua nova, vaig conèixer el plaer de la independència i la veu de la responsabilitat. Vaig crèixer i vaig ser feliç, però mai vaig perdre de vista que volia tornar a la meua ciutat. I així ho vaig aconseguir.

I afortunadament, també vaig trobar un treball que em permet viure a València i al què em trobe professionalment realitzat. Podria dir sense modèstia que he assolit tot allò que desitjava quan vaig abandonar la vida passada per recòrrer el incert camí de la vida futura. Em sent molt afortunat per eixa banda.

Però la resta del tracte... la part que no era jo... no es va complir.

I no es va complir perquè València s'ha esdevingut una ciutat política i econòmicament insofrible. Perquè no hi ha treball per als meus amics, els quals després de uns quants anys vivint a la capital, han de tornar als seus pobles per no gastar de bades els seus diners. I perquè la gent que comença a tindre el que mereix, s'ha instal·lat a molts kilòmetres, diguem-ne Berlín, París, Madrid, Crimmitschau. Massa lluny per poder gaudir d'ells i de la seua presència, ara que cadascú és un bon professional al seu camp.

Dol comprobar que un tracte no és un tracte si no el poder complir totes les parts. I el compliment de la meua part no comporta quasi satisfacció comparat amb el compliment íntegre.

Conseqüència de tota aquesta exposició és que els moments importants de la vida dels meus amics ara els he de viure en tercera persona, i seguir-los per Internet com quan u llig el resum de les notícies. Així, el meu amic Albert s'ha doctorat a Copenhague amb 27 anys, convertint-se en el Dr. Albert. D'haver succeït a València, li haguera pogut pegar una forta abraçada i ho haguérem celebrat junts fins que isquera el sol. Tanmateix, no puc més que donar-li una forta enhorabona electrònica, i si de cas fer-li un petit homenatge al blog.


Ací el teniu amb les seues grenyes. Ell sí ho haurà celebrat amb un bon cap de setmana de pòker i fideuà.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Lana y Miguel

Esta es una doble historia de amor: el amor entre dos personas, y el amor a una gran ciudad.

Pero también es el testimonio vivo de que la vida que soñábamos tener y que al final resultó ajena a nosotros, estaba ahí simplemente para cuando hubiéramos querido tomarla.

Era septiembre, Berlín del 2006. Lana fue la primera persona que, por el mero hecho de conocerla, me proporcionó bienestar. Descubrí que le gustaba sonreír. Le encantaba preocuparse por el bienestar de los demás. Más tarde descubrí que tenía la habitación más bonita de Siegmunds Hof. Pero eso es otra historia.

Miguel llegó más tarde y tuvo mucha suerte. Le tocó la habitación más grande. Yo tuve suerte con él. Cocina muy bien, y aprendí algún que otro recurso que todavía hoy aplico. Me gustaba su compañía. Más tarde descubrí que tenía un muy buen gusto por la música. Pero eso es otra historia.

Lana y Miguel se hicieron muy amigos. Los veía pasarlo muy bien juntos. Siempre que sucede esto pienso: "¿y por qué no más?". Por suerte ellos también lo pensaron, y vieron que dos era mejor que uno más uno. Yo dejé Siegmunds Hof, pero ellos siguieron cuidando de mi Casa. El resto de lo que quiero contar ya no sé hasta que punto es fruto de mi invención. Pero, qué importa...


Miguel hubo de volver a España. Lana se quedó terminando de estudiar en Berlín. Pasó un año, pero esta historia siguió imperturbable. Yo mientras, qué estaría haciendo con mi vida... Saliendo hasta muy tarde, echando algo de menos, o viendo ponerse el sol desde el puente de Warschauer Strasse. Pero eso es otra historia. Cuando hube de volver a casa, Lana ya había planeado irse con Miguel a España. Había empezado a estudiar castellano, y por esas fechas ya podía uno mantener una conversación sencilla con ella. Era julio, Berlín de 2008.

Qué asombroso gesto... He olvidado decir que Lana es rusa... Pero, ¿acaso cambia algo?

Lana y Miguel estuvieron viviendo un largo tiempo en España. Supongo que al principio les daba para ir tirando. Luego la crisis les dio de lleno, como a todos. Una vez, Lana tuvo que venir a Valencia a trabajar unos días. Se quedó en mi casa. Poder ofrecerle techo tanto tiempo después fue una forma quasijusta de devolverle su amistad a través del tiempo y la distancia. Fue muy reconfortante volver a hablar con ella y a contarnos las cosas. Descubrí entonces que era un poco bruja, porque tenía una indescriptible capacidad de traspasar la coraza del corazón y saber que algo pasaba.

"Te encuentro tenso, preocupado". Y yo lo estaba.

A la mañana siguiente tuvo que irse. A mí me dio mucha lástima lo frugal del encuentro. Pero eso es otra historia.

Antes de irse, Lana me había dicho que se casaba con Miguel. Me invitó a la boda, pero no pude asistir. Ahora lo lamento mucho. Fue un casamiento muy especial. Todos se disfrazaron de piratas y la ceremonia tuvo lugar en la playa.

Parece que en España siguió sin irles todo lo bien que desearían. Y así, sin más, decidieron coger el coche e irse a Berlín, la ciudad donde todo había empezado, a volver a empezar una vida. Era abril, Berlín de 2011.

Si algo tiene Berlín es que nunca aprieta. Te lo pone fácil para empezar. Siempre habrá una bicicleta por 10€ esperándote, un mercado turco regalando frutas y verduras al cierre, alguien a quien le sobre un sofá o un catre de cama. Y sobretodo, citando a Miguel, "en el sitio más inesperado se encuentra algo interesante e inspirador".


Y ahí están. Lana y Miguel. Como tú y como yo. La vida que soñamos tener cuando pensamos: "volvamos a Berlín y seamos artistas". Artistas, escritores, actores, punkys, extravagantes, indigentes... Vivamos de lo que nos brinde el día; salgamos a la calle y dejemos que las cosas nos sucedan. Tumbémonos en un parque, durmámonos en un tram, colémonos en una fiesta, paseemos con una cerveza en la mano, respiremos cosmopolitismo...


Pero nunca nos atrevimos.

Ahora somos esclavos de una rutina, marionetas de unos políticos, víctimas de un sistema... Unos vulgares seres del montón que hicieron lo que todos. Por eso, cuando sé de una historia como ésta, me entra una conmocionadora nostalgia. Y pienso qué estará siendo de aquella vida que sigue ahí, en algún limbo, esperando a que alguien la quiera tomar.

Lana y Miguel.

Y yo... pero eso es otra historia.

martes, 27 de abril de 2010

Latido jondo

Eu quero amar, amar perdidamente!
Amar só por amar: Aqui... além...
Mais Este e Aquele, o Outro e toda a gente...
Amar! Amar! E não amar ninguém!

Recordar? Esquecer? Indiferente!...
Prender ou desprender? É mal? É bem?
Quem disser que se pode amar alguém
Durante a vida inteira é porque mente!

Há uma Primavera em cada vida:
É preciso cantá-la assim florida,
Pois se Deus nos deu voz, foi para cantar!

E se um dia hei-de ser pó, cinza e nada
Que seja a minha noite uma alvorada,
Que me saiba perder... pra me encontrar...

Amar - Florbela Espanca


Gràcies, amic. Gràcies, Nando.

sábado, 6 de marzo de 2010

With a little help from my friends

martes, 20 de octubre de 2009

El último de la fila

El primer record que tinc d'ell és sentat sols a una taula, amb el diari obert, en clase de càlcul. En la segona imatge se'm presenta amb una camisa destartalada, i regularment em va duguent ampolletes d'aigua per resucitar a J.A. en aquella mítica nit de Halloween. El tercer record, diria, en ordre cronològic, ve eixint d'un sopar en casa de Carles, on només xafar el carrer li pega per bosar-ho tot, i tot just alça el cap, es posa a ballar com si no hagués passat res.

Després van vindre les pràctiques de laboratori, el Trivial, seure junts a clase. Difícil dir quan deixà de ser un company i passà a ser un amic. Supose que el dia que li vaig confesar que estava colat per E.U. i la parida del disquet que havia fet per cridar la seua atenció. Va arribar un dia en què nostres camins van haver de separar-se. Jo vaig estar 2 anys a Berlín, i clar, tot no es pot tindre. Vaig perdre'm grans nits de festa, l'equip de futbol 7 d'Industrials, o vore en persona com ell també s'enamorava de qui no tocava.

2 anys... es diu ràpid. Sembla mentida que ho recorde com un bufit, perquè va ser tota una vida. Mentretant, vam seguir-nos els blogs puntualment i vam ser testics de les nostres aventures i desventures. Com no podia ser d'altra manera, vaig tornar a València, i la readaptació no va ser fàcil. Entre altres, no hi quedaven molts amics per ací, així que el vaig convertir en un pilar fonamental de la meua vida i el meu oci, a més d'una excusa perfecta per fer-se una cervesa entre setmana.

2 anys després, els nostres llocs comuns no només no havien canviat, sinò que en continuaven apareguent nous: la poesia, la música d'autor, la escritura, el Pro, el ping-pong, els tratges de Camps. Mentretant, els nostres amics continuaven anant i tornant de les seues experiències Erasmus, però ell no podia optar al no haver aprovat encara la seua bèstia negra: dibuix tècnic de primer.

Pareixia que no li arribaria mai el seu moment, però diu Eduardo Galeano que "todos llegamos donde se nos espera". Dibuix va ser un 5 que va fer gust a 10, i de sobte unes pràctiques a Dresden estaven cridant a la seua porta.

3 anys després d'haver marxat jo, i molt de temps després de que altres ho feren, rere d'haver fet pacientment una eterna cua, arribà el moment de la recompensa. A l'últim de la fila li tocava facturar maletes. Darrere d'ell, no venia ningú. I ara quan els demés ja estàvem de tornada, ara eixia ell, amb tot allò que durant anys li havíem intentat contar i fer entendre amb paraules... per viure.

Un dels darrers records que d'ell tinc és baixant del 81 i dirigint-se cap a casa. Aquell dia li faltaven ja moltes coses, doncs estava deixant el pis, i fins i tot li faltaven els habitants. Aquell dia tornava a una casa on ja no tenia molt que fer, on no li esperaven ni amics, ni oci, ni Internet, ni un missatge de mòbil dels que temps enrere li haurien fet enlairar-se. Però no se li va vore preocupat. Ell no ha sigut mai d'anar esperant.

Ell mai ha necessitat ningú per tirar endavant. Sempre exprimeix els seus recursos, sap fins on té que arribar, explota els seus dons i les seues facultats. Li va tan bé amb ell mateix que fins i tot és capaç d'evolucionar-se a un ésser com ell mateix, però millorat. I supose que tractant de debuggejar aquell bucle de la versió antiga, que fa que el sistema operatiu s'enamore sempre de qui no toca, haurà descobert que quan s'és orfe d'amors, com un servidor també es reconeix, és quasi una lluita perduda no convertir una bonica conversa en motiu d'enyorança o un càlid somriure en motiu d'insomni.

Pot ser jo també estiga amb ell el último de la fila esperant el torn de la meua vida, absurd com un ase amarrat en la porta del ball. Som els últims, però sabem que quan tots ja hagen passat, a nosaltres ens té que arribar.

I en uns dies, estem amb ell en Dresden.


P.D.: Tots van concloure que el pròleg era el millor del llibre.

domingo, 5 de julio de 2009

Berlín, el Regreso Prometido

De regreso a Berlín, una dosis contraindicada de Demerol estaba terminando con la vida del más excéntrico de todos los reyes del pop, Michael Jackson. Pero eso no lo supimos hasta poco después de que Edu nos recibiera como a unos jefes de estado en Schönefeld, con unas Steinburg en mano. También pudo haber acabado con nosotros la mezcla estomacal que gestamos justo antes de acostarnos, consistente en: dos cervezas por cortesía de Edu y Felipe, chocolate por cortesía de Bego, una currywurst con patatas y mucha mayonesa por cortesía de Q36, pacharán por cortesía de Paula y unos medicinales tragos de Veterano, por cortesía mía. Sin embargo, lo que sucedería seguía lo siguiente:


La climatología no ha acompañado durante el viaje en cuanto a lucimiento, sí en cuanto a temperatura, lo cual casi lo hemos preferido. Con la típica mononube plomiza instalada entre Dresden y Copenhague, el viernes salimos a acabar de visitar algunos míticos lugares que aún, inexplicablemente, nos quedaban en el tintero tras dos años de habitar Berlín. Victoria Park y la cruz de Kreuzberg se erigen coronando la cota más alta del barrio de moda actualmente en Berlín, evocan la revuelta popular de Berlín oriental del 17 de junio de 1953, y una cascada desciende la pendiente dejando un paisaje verdaderamente bucólico en uno de los corazones de la ciudad.


La Platz der Luftbrücke nos recordó el puente aéreo tendido sobre Berlín durante el bloqueo soviético entre 1948 y 1949 y aquella frase mítica de Ernst Reuter: "Ihr Völker der Welt, schaut auf diese Stadt". Y así de insignificantes nos sentimos al lado del recién clausurado Tempelhof, cuyo edificio sería el más grandel del mundo a su conclusión en 1941.


Nuestro recorrido continuó por zonas tan empapadas de historia como Friedrichstraβe, el Lustgarten y Unter den Linden, para terminar comprando un knusprige Ente en Hauptbahnhof y relamernos echados en el jardín del Reichtag, mientras tan pronto nos chispeaba el cielo como nos regalaba unos destellos de sol.


Podría afirmar que llegado a este punto, yo, que creía haber vuelto psicológicamente preparado para combatir el regreso con la firme convicción de estar donde quería estar, tuve las primeras dudas y reflexiones internas acerca de si realmente vivo donde me gustaría vivir y si realmente estoy condenado y resignado a no poder disfrutar de una experiencia similar nunca jamás.

Ya totalmente contagiados del buen aura de Berlín, fuimos a encontrar el nirvana en el chocolate caliente de un brownie del Burger King de la Straβe des 17. Juni, cuyo emplazamiento, según anotaciones de Ana, fue en su día la puerta de entrada al barrio de Hansa Viertel. Y tras el reencuentro con Edu y algunas conversaciones interesantes sobre temas banales como son la vida, la amistad y el amor, pusimos rumbo a casa para preparar la primera gran cita con la noche berlinesa.

Rindimos homenaje a Michael Jackson pinchando sus hits, intentando el moonwalk y venciendo a la gravedad como en Smooth Criminal. Comenzaron los primeros reencuentros y comentarios que auguraban una noche de lo más jugosa. El Kaffee Burger nos esperaba infalible como siempre, con buena música, gute Stimmung y una buena proporción de hembras que se dejaban querer, pero no caer, aunque siempre peco del too much talking.


Cuando llegamos a casa ya era muy de día y tenía la impresión de que la resaca nos iba a tener en coma al día siguiente. Pero hasta en eso nos fue bien, porque doña resaca nos respetó religiosamente, conscientes de que por mucho menos, otras veces, nos ha estado picando el cráneo las 12 horas siguientes.

Berlín Treptow era el objetivo del sábado. Con las bicis nos fuimos bordeando el Spree, buscando la paz y la amplitud de alguno de nuestros lugares favoritos. De camino dimos con un barco atracadado abandonado, Berlín en estado puro, el cual abordamos para sentirnos algo piratas, hippies, okupas... en fin, berlineses.


Tras atravesar una tupida pradera abierta como unos kamikazes, hicimos la primera pausa en el monumento soviético a sus héroes, el cual ratifico como lugar más sobrecogedor de todos los lugares que evocan Berlín como el escenario por antonomasia de la 2ª guerra mundial. Y mientras unos incívicos se lanzaban un frisbie por encima de la memoria y los cuerpos de 5000 soldados, nosotros volvíamos a conversar sobre temas banales como la vida, la amistad y el amor.


Al borde del Spree nos esperaba otra conversación, unas creppes, y una interesante teoría acerca de si las mujeres de las que nos enamoramos siguen algún patrón descriptible o parametrizable. Y retrocediendo hasta la East Side Gallery, descubrimos la redecoración del tramo de 1,3 km de muro, entre Ostbahnhof y el Oberbaumbrücke. La última parada de la tarde fue la concentración por Cristopher Street's Day, donde, quién sabe si más de un centenar de millar de personas de lo más variopintas mostraban orgullosos e impúdicos la bandera de su homosexualidad.


Hubiera sido una pena no compartir, al menos, una cena y una velada con el comando UPV que coincidía con nosotros en Berlín. Amaretto nos dió cobijo a una multitud de españoles, como otras veces, sin deslastrarnos los bolsillos y urgiéndonos a marchar sin sobremesa. Para terminar la noche, Alte Kantine con sus cuños visibles a la luz morada, su Michael Jackson y su 'me intento pagar la entrada con el Pfand'.

Al salir, como siempre, muy cocidos. Y Ali Babá nos salvaría la vida, preparándonos un kebab que al día siguiente estaría peleando fraticidamente con nuestra resaca, pero no nosotros. Porque nosotros teníamos una de las citas más reseñables con diferencia de mi estancia en Berlín. Paintball.

U5-Hönow. "Dieser Zug endet hier. Bitte alle aussteigen." Y un tipo muy extraño nos hace caminar 25 minutos, encontrando de camino un cartel que reza: "Brandenburg". Nos adentramos en un bosque y allí, en mitad de una zona despejada y agreste, el más clandestino y prohibido Paintball que uno pueda imaginar. Sin infraestructura, sin servicios, sin enfermería, sin monos de protección. Tan sólo unas endebles máscaras y las pistolas son el uniforme proporcionado por 2 freaks aficionados a la guerra y a las armas, quienes nos cuentan las normas mínimas de seguridad para no perder la vista en el campo de batalla.


En la trinchera, adrenalina pura. Si eres alcanzado: "¡Gotcha!" y con las manos levantadas. Si sucediera en la guerra, un cadáver. Para sobrevivir, encontrar una buena protección, tener buena puntería, ser invisible entre la maleza y jugársela cuando se asoma el pescuezo. En cierto momento deja de ser divertido. Es demasiado militar, demasiado real. No es un juego. O al menos, no está montado para que así parezca.


Un Grillen in-situ con unos buenos Steaks y unas Bratwurst, para nada olvidados por nuestro paladar, nos hacen recuperar el tono. Pero allí no hay cotenendores para tirar la basura, porque todo lo tiran al bosque contiguo, o a una caravana calcinada que tiene medio metro de mierda en su interior. Muy nazi. Muy denunciable. Muy berlinés.

Camino a casa, entumecidos, descubrimos alguna garrapata por nuestro cuerpo. Una ducha en casa nos purifica y bajamos a encontrar la última cena en un japonés de Bergmannstraβe, con Happy Hour a mitad de precio. Los camiones de limpieza todavía se emplean a fondo con los restos de la Cristopher Street's Day. Aún así, la calle está hermosa, y pensamos que es la Kastanienallee de Prenzlauer Berg o la Simon Dach de Friedrichshain.

Cócteles para el cierre. Las últimas conversaciones sobre temas banales como la vida, la amistad y el amor. Una cuenta que arroja una equivocación a nuestro favor, Bego desde detrás del cristal del N6 diciendo adiós y el último garito de Mehringdamm que nos sirve el peor pitraque del averno y nos echa de su terraza a las 3.30 a.m.


A las 5 a.m. suena el despertador de mi móvil. Una monstruosa fuerza involuntaria en mi interior desea apagar la alarma, seguir durmiendo hasta medio día, levantarse tranquilamente, desayunar Marmor tal vez, bajar a dar un paseo por Yorckstraβe y retomar una vida que me resisto a creer terminada.

Pasan 10 minutos y sigo en la cama. Edu y Felipe duermen. El sol lleva fuera más de una hora, aunque el día está nublado. La habitación de Edu es muy bonita, se nota que los arquitectos tienen una sensibilidad y un buen gusto especial. Es de sección pentagonal. Me gustan las cosas pentagonales, las cosas que tienen 5 elementos. Estoy mareado aún por los cócteles de 2 horas antes. Quiero dormir, dormir y despertar en Volkspark o en Wannsee...

...pero de repente un automatismo asentimental, programado en mí para estos casos de emergencia, toma el control y me levanta como un resorte del sofá cama. Me viste, me acicala, mete todas mis cosas aún esparcidas por la habitación en la maleta, y le da un emocionado abrazo a sus camaradas Edu y Felipe. Bajo a trompicones los 4 pisos del 91 de Yorckstraβe con Möckernstraβe, y al poner el primer pie en la acera, vuelvo en mí.

De repente me descubro arrastrando una pesada maleta de sonrisas y recuerdos, empapado en lágrimas, martilleteado por el traqueteo de las ruedas sobre el pavimento, ametrallado por mil caras y mil arañazos de corazón. La calle está desierta, sólo un hombre me sigue. Pero justo cuando me da alcance, se desvía hacia un familiar Tutti Frutti.

El camino a Schönefeld es largo y agónico. Pero Berlín ya está en marcha un lunes a las 6 de la mañana. Algunos, incluso, de muy mal humor, como la alemana gorda y nazi que me obliga a facturar la maleta por el centímetro de ruedas que no cabe en el validador de equipaje de mano. Entonces pienso que también Schönefeld se ha convertido en un aeropuerto muy nazi, donde EasyJet y Ryanair se disputan la cuota de mercado concentrando sus vuelos, hacinando a los pasajeros, sometiéndoles a largas esperas e incertidumbres y a ningún margen de maniobra.

Sólo algunos fotogramas tengo del vuelo a Madrid. El recuerdo de tener el gaznate muy seco, de ver a la muchacha de mi izquierda dormitar, de escuchar prepare for landing. Por suerte Blanca me esperaba con pa amb tumaca y una caña en la Plaza del 2 de Mayo, y Joan y Ana, cálidos, generosos y dispuestos como siempre, para comer conmigo y escuchar las inacabables historias de Berlín, la Tierra Prometida.


Estaba claro que tenía que terminar, pero... ¿No terminó demasiado pronto? ¿Cabe renunciar para siempre a vivir como antaño en Berlín? ¿Cómo sería Berlín sin la gente que la hizo mortalmente arrebatadora? ¿Cómo definir la calidad de vida de una ciudad? ¿Cómo hubieran sido estos días sin Felipe, sin Edu, sin Bego, sin Guti, sin Amparo, sin Laura, sin Míkel, sin Udu, sin Fede, sin Paula, sin Mariña, sin Steffi, sin Jana, sin Lisa...?

¿Realmente vivimos donde queremos vivir? ¿Realmente hacemos lo que queremos hacer? Antes de este viaje lo tenía muy claro... Después de él, no demasiado. Berlín es como una exnovia que te llama después de algún tiempo, y te propone cenar, y se acaba acostado al lado de ella derivando en extrañas segundas partes, o terceras, o quién sabe cuántas más.


Gracias a todos por este fantástico viaje. Sólo me queda decir, como en su día JFK:

"Ich bin ein Berliner".

viernes, 3 de julio de 2009

De la absència i de tu

No és que estigueres al lloc inadequat en el moment més inoportú. Tan sols tornaves de complir amb un deure important a la Universitat. Alguns, de segur, maleirien haver perdut aquell metro en l’estació anterior. Però tu, Déu sap per què, anaves dintre. I era 3 de juliol de 2006.

Va ser la vesprada més llarga de la meua vida. Perquè no podia quedar-me quiet, vaig a anar a buscar-te allà on, per res del món, desitjava trobar-te ni sentir el teu nom. Allí vaig coincidir amb molta gent preocupada i angoixada, i fins i tot personatges il·lustríssims i molt honorables del govern de la nostra terra. Però malgrat això, ningú era capaç de dir-me res de tu.

A la fi, un bon amic nostre, que sabia i sap més que tots els que estaven allí, em va cridar i em va certificar que sí, que anaves dintre. I que ja no pujaries mai més a altre metro.

He pensat tant en aquell dia…


Eres pura energia. Un terratrèmol fet dona. Incombustible, incansable, atenent a mil assumptes a la vegada, treballant, estudiant… Però sempre anteposant els teus amics i la teua gent per davant de qualsevol cosa. Sempre preparada per eixir a menjar-te la nit, festera fins la mèdula. Lluitadora, generosa, altruista, sempre disposta a invitar-me al millor sopar de la setmana.

I tan granota.

Mª José García Lluch, com et feies de voldre…


La vida, verd i fràgil tall que brota,
l'arrancada esta mort obscura i freda,
¿per què te'n has anat, fervent granota,
ara que el teu Llevant torna a Primera?

No m'importa que pugues enfadar-te
(¿ho saps?, fins quan t'enfades eres tendra),
quan sàpigues que escric per a tornar-te
les flames del teu cor en esta cendra.

De tots els teus amics, la més volguda,
esvalotant com un llor en la gàbia,
així et recordaré, ma dolça Majo.

Quan arribes al cel fes-me perduda,
i podré descansar sense més ràbia,
ni més dolor, ni metros del carajo.

Juliol de 2006

lunes, 30 de marzo de 2009

Cumplir 25


No se cumplen años todos los días. Por eso lo celebramos. Y el vigesimoquinto aniversario no es como los demás aniversarios; tiene algo de especial, tal vez por significar un cuarto de siglo. Si a ello le sumamos los últimos acontecimientos con los que la vida me ha agraciado, había motivo para celebrarlo de la manera más especial posible.

Había motivo. Y tanto que ha sido especial; el mejor de mi vida, sin duda. Porque he podido contar con todas las personas que pretendía, y todos ellos me han sorprendido con originales e inesperados regalos y muestras de afecto.

Para empezar, los Scouts decidieron juntarse una tarde para producir casi una comedia de largometraje, parodiándome y grabándose en vídeo, para luego, por sorpresa y tras una reunión, pasarme el rodaje ante mi estupefacción. Durante los 30 minutos que duró no pude cerrar la boca de incredulidad. Óscar al mejor vestuario y el mejor guión, sin duda.

Durante las Fallas he podido quedar con la gente de clase, con quienes empiezo a sentirme integrado y parte de ellos mucho tiempo después de romper con la rutina universitaria por mi exilio de dos años. También recibí sus felicitaciones.

La familia y los amigos de siempre, nunca fallan.

Pude pasar un par de horas con mi hada madrina en la Nit del foc. Poder verla cada vez que a su tierra vuelve, no se puede pagar con nada en el mundo.

David nos hizo cena en el Café Teatro La Passion, muy rica y por buen precio, y pude estar con personas a las que, aunque desaparecen del día a día por causas del destino, echo de menos igual. Terminé aquella noche bailando en el escenario seducido por un Drag Queen. Son graciosas esas noches que parece que van a terminar la mar de tranquilas, y se te acaba relacionando con gente de dudosa reputación.

Y el colofón, el viaje a Madrid de este fin de semana. Es indescriptible lo bien que me hace sentir esta gente cada vez que estoy con ellos. Se congregan, pierden dinero y tiempo, horas de sueño y incluso algún año de vida... y todo por que voy a visitarles. Me hacen sentir muy especial, y de su pasta están hechos todos los recuerdos de Berlín. Tenemos algo en común, y es que desearíamos, por unas horas, estar grilleando en Volkspark con una Berliner Kindl en la mano, o viendo atardecer un día más desde el puente de Warschauer Straße.

Se me acaban las palabras de agradecimiento con ellos.

Y para redondear la faena, salir con 52,5€ más en la cartera de Torrelodones, coger in extremis un avión que parecía iba a perder, llevar el dinero justo para comprar un billete de metro a casa y una postal de Valencia nocturna, iluminada de este a oeste, a través de la ventanilla mientras aterrizaba en Manises, son la mejor guinda para celebrar unos 25 años que, aunque bien, a cuestas llevo.


P.D.: Me intriga desde tiempo ha lo siguiente: ¿Quién sigue el blog desde Bochum?

lunes, 23 de febrero de 2009

Revirtiendo el coma

Supe que era el momento de actuar e intetar revertir el coma irreversible en que había dejado sumirse el blog, cuando he querido entrar en el mío y me he dado cuenta de que, involuntarimente, le había sumado una nueva visita al de Saül.

Sinceramente, hoy sólo pretendía hacer un ejercicio de responsabilidad de autor y contar cualquier cosa que, aunque sin mucha calidad ni elaboración, sirva para mantener a flote la patera en la que anda subido el bosón. Y es que periodos de ausencia allí donde se es un habitual sólo pueden significar complicaciones o desgana. Complicaciones no es que haya habido en este periodo de tiempo. Lo único es que he tenido la cabeza absorta en otros asuntos mundanos, y nunca llegaba con suficiente energía ni inspiración a estas horas de la noche, que es donde apetece confesarse de alguna manera.

He estado mes y medio inmerso en un proceso de selección de BP, donde estoy haciendo las prácticas. Después de realizar una pequeña prueba de inglés por teléfono, un test de personalidad, una entrevista en una consultora de recursos humanos, una entrevista con gente de recursos humanos de BP, una rigurosa prueba de inglés y una última entrevista con los mandamases, conseguí completar esta especie de 50 x 15 'Quiere ser millonario' en la que en cada fase, las entrevistas eran de carácter más personal y buscando el temple y la capacidad de salir de atolladeros en forma de preguntas cacciosas.

No puedo decir que lo haya pasado mal a lo largo del proceso, nada más lejos. Pero sí que es cierto que es una jodienda estar siempre esperando una llamada que te descarte y te deje el camino abierto para pensar en otro futuro, o que la misma llamada te comunique que estás seleccionado, con la consiguiente fabricación de ilusiones que de nuevo se someterán a rotura en la siguiente entrevista.

Lo que sí que es cierto es que la incertidumbre agota, la presión cansa. No poder hacer algún plan de futuro porque el futuro pende de un hilo, el no tener vacaciones y un sueldo justito, te sumerge en una espiral de quieros y no puedos recalcitrante. Quisiera poder pensar en dónde me podría ir a vivir ya emancipado, cuál sería el próximo caprichito a darme, el siguiente viaje a realizar... Pero siempre aborto entrar en tales divagaciones porque, de momento, ninguna puedo resolver.

Por lo demás, es bonito descubrir que hay devotos lectores que me siguen más allá de los mares y resulta muy sorprendente que un nick tome forma de persona y se te presente diciendo que le gusta leerme. Eso me pasó con Noelia (Noedipa), y quiero agradecerle su empujoncito para reactivar la marcha del blog.


Y como un perro que vuelve a su hogar, regresaré a Madrid a visitar a mi gente y celebrar, con algo de retraso, mi cumpleaños, durante el 27 y 29 de marzo. ¡Qué ganas tengo!

Hasta pronto.

domingo, 28 de diciembre de 2008

GT de Nadal

O la Gran Trucada de Nadal.

I es qué quan s'acosta Nadal, eixa inquebrantable societat limitada que són els Tipets organitza la partida de truc més fraticida i a cara de gos es puga concebir. L'event consisteix, bàsicament, en comprar sopar-basura, molta 'burra', i jugar a les cartes fins que el cos aguante o algú mora en l'intent.

La novetat d'aquest any era la incorporació, a les condicions de la partida, d'elements de disfressa estrafalaris per amenitzar o, tant si bé, treure de record una foto graciosa com aquesta.


Es venien establint certs precedents que només els ilusos de Saül, Tipet i Albert volien creure que es convertirien en habituals. Tots tenen males partides, i la que jugàrem l'any passat Leandre, Carles i jo va ser realment nefasta, a més de tampoc haver-se emportat la victòria dos anys enrere. Aleshores, les ànsies de revenja eren manifestes.

La partida va transcòrrer amb dos elements totalment al marge, jugant unes mans paral·leles a la realitat: Albert i jo vam trobar prompte el camí de l'alcohol, de manera què tornar amb 28 no ens donava gens de respecte. Mentre jo ficava l'espectacle i el risc, Leandre, que és l'home que es trau el Grau Superior de Valencià sense voler, sempre hi guardava una bona tranca per a les millors ocasions.

Però si hi havia un home en forma aquest era Carles, destrossant el mite aquell sense fonaments de "afortunado en el juego, desgraciado en amores". Va colar un terrible joc fora en la darrera mà, i jo, amb l'èxtasi de la victòria que se'ns negava ja molt de temps, vaig acabar-hi damunt de la taula amb els pantalons baixats com havia promés hores abans, mentre Saül mirava incrèdul el meu penjoll. Aquesta és la darrera imatge que tinc de la nit.

Pot ser aquesta cel·lebració a l'estil 'Amèrica guanya la Ryder Cup' va ser desmesurada, però qui es controla baix els efectes de la beguda i de la revenja materialitzada... A la fi, l'objectiu era convertir la GT de Nadal en un event memorable, i pense que es va aconseguir.

P.D.: Algunes persones tornen de vegades a aparèixer per recordar-nos que hi ha vida més enllà d'ú mateix, i una vesprada de diumenge es trastoca per acabar agafant-se fort a una mà freda, plorant sobre una taula i cantant baix la plutja.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Escenarios

Cuando el pasado jueves 27 me animé a colaborar en un pequeño concierto que ofrecía David, debutando oficialmente en el mundo de los cantautores, no era muy consciente de que estaba a punto tachar uno de los apartados de la íntima lista de cosas que quería hacer en vida.

El lugar elegido fue el bar l'Ermità, en el barrio del Carmen, un acogedor bar de complicada arquitectura, el cual sólo permitía albergar a unas 40 personas en la zona propiamente de conciertos. Con la inestimable ayuda de Pablo pusimos a punto los altavoces, la mesa de mezclas, las guitarras y los micrófonos. Como aún somos humildes, y no muy famosos, nos conformamos con un taburete para sentarnos algo apretados e incómodos.

David comenzó el concierto con sus canciones. El público era, en su mayoría, amigos y conocidos suyos, al mismo tiempo que fans incondicionales. En un momento dado, entré yo a escena para acompañar a David en un par de canciones con guitarra y armónica. Y tras ello ya me quedé solo delante del toro, para hacer mi debut como cantor, más apropiado que cantautor.

Mientras intentaba que no me atacaran la ronquera y los nervios, quise contar a la gente que estaba muy agradecido e ilusionado de estar formando parte de este debut, que mi producción artística no es tan prolija como la de David, pero que sin embargo me gusta escribir sonetos, haciendo hincapié en que la poesía es un concepto mucho más amplio. Una canción puede ser poesía, unos versos, un paisaje, incluso unos ojos también.

Les conté que el cantautor de mi adolescencia había sido Ismael Serrano, a quien empecé a escuchar de muy joven. Entonces, podría ser, que aquella cinta que sonaba en un cassette, cuando yo aún no me había iniciado con la guitarra, en un lugar lejano al que no puedo volver, hubiera sido la primera piedra para que yo, muchos años después, me viese sentado en un taburete interpretando aquella canción que sonaba: "Últimamente".

Después proseguí con "Avión en tierra", de Quique González. Algo más desafinada, algo menos preparada. Toqué a continuación "Algo contigo" para que la cantara David, quien luego prosiguió con el concierto con la colaboración de Pablo poniendo voz a un par de canciones. Y al final, como todo buen concierto, un vis para cantar "Te lo dije" y "En el backstage" de Quique González.

Al terminar, llovieron las felicitaciones, en especial para el artífice del concierto. Yo estaba feliz, como feliz se está después de hacer algo por primera vez con buen resultado. Y feliz porque alguien muy importante para mí había hecho el esfuerzo de venir a verme.

Quién sabe que precederá a este pequeño punto de inflexión en la vida del cantautor y del intérprete. Algún concierto improvisado en la calle estas Navidades, alguna invitación de un local más grande... En cualquier caso, el pasado jueves, David dio un pequeño salto hacia la fama,

y yo, hacia la felicidad.

P.D.: Y por si faltaban escenarios, Quique González, al día siguiente, nos enseñó a dar un concierto en la sala Mirror.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Valencia, la playa de Madrid

Lo echaba de menos. Felipe proverbiando berracadas, Pilu golpeándose con cualquier objeto a su paso, Joan diciendo sordideces entre lo políticamente incorrecto y lo muy incorrecto, fluídos multifásicos en mi estómago, las arquitectas arquitecteando, un maño avalencianado y ríos de alcohol corriendo por nuestras venas.


Era todo un reto ejercer, con éxito y ante un público más que exigente, de guía turístico en mi propia ciudad, más y cuando, para el que más y el que menos, Valencia no era más que un surtido de clichés y prejuicios injustificados, y yo no me conozco Valencia ni la cuarta parte que Berlín. Pero la suerte y el buen clima nos acompañó, los bacalas no nos siguieron el rastro, y entre lo que estaba preparado y lo que no, disfrutamos de:


1. Una cogorza monumental el viernes, 2. Todo un hito ver a Irene borracha, 3. Un garito con hitazos ochenteros y noventeros, 4. Kamikazes con un carro de Mercadona, 5. El casquete de Joan y Felipe en la cama de matrimonio, 6. La aparición de John Cobra y Rambo por la noche, 7. La Ciudad de las Artes y las Ciencias impoluta y radiante, 8. Un idílico paseo por el río, 9. Centro histórico y Barrio del Carmen, 10. Un sórdido restaurante con decoración rimbombante, 11. Un violinista rompetímpanos, 12. Una redada a los pobres subsaharianos top-manta, 13. Horchata y fartons, porque siempre hay una primera vez, 14. El pantalón tanga de Joan y un poco de su escroto, 15. La sonrisa de chimpancé con dientes negros de Pilu, 16. Una paella en primera línea de playa, 17. La inestimable presencia de Leandre, Laura, Andrés y María, 18. Las carreras para llegar a la estación, 19. Entrañables despedidas, 20. Risas, muchas muchas risas...


Un pequeño oasis berlines en un desierto de rutina, que supe que había terminado cuando me vi subiéndome el domingo al ascensor pequeño después de 3 días. Pero de alguna manera el fin de semana deja un poso de gozo y buen karma que confío tarde en marcharse.


¡Gracias por vuestra compañía y hasta pronto!

jueves, 6 de noviembre de 2008

Beso de Judas

En contestació al sonet de gener de 2008 i disculpant d'avantmà el retràs. ¡Feliç 24º aniversari!

Nunca es tarde, si bien mi picha es buena,
para un beso de Judas por venganza,

no es, la siguiente, nuestra última cena,

ni mis versos, tu bienaventuranza.


Hoy mira aquel incrédulo, celoso,

no andabas esta vez de faroleo,

y claudicó Sagunto, oh, coloso,

al jaque mate de tu peloteo.


Voyeur aficionado a la gayola,

oficiador de trucs, whisky con cola,

huerfanito de amor, Joaquín Sabina,


submarino amarillo, desparpajo,

inconforme en la red, razón abajo,
a dormiricallar, Saül Molina.


Foto: principal al·ludit, dormint i callant.

domingo, 12 de octubre de 2008

David Sales, cantautor

- BIOGRAFÍA BASADA EN PECHOS FICTICIOS -

David Sales es un ciudadano común que, en sus ratos libres y no tan libres, intenta escribir canciones sobre cosas que le ocurren en su día a a día, cosas que observa en la realidad en un plano más general, o sobre aquello que le da la gana en un momento determinado.

Fue obligado a mantener su primera experiencia con una guitarra a los 16 años bajo amenaza de suspenso: tuvo que aprenderse la famosa canción navideña "Los peces en el río" y tocarla delante de la profesora de música, quien puntuó su actuación con un memorable 2.5 sobre 3. Esto significó un punto de inflexión en su carrera como artista desconocido, tapado o underground.
Los críticos imaginarios, una vez analizada la variable esfuerzo/resultado, calificaron este hecho con términos del calibre de "proeza", "gesta", "éxito" o "hazaña".


Esto animó a David a apuntarse a clases de guitarra en la parroquia del barrio por 3500 ptas al mes. Allí se encerró durante dos largos años para aprender todo lo que hay que saber sobre las distintas posiciones de los acordes mayores, menores y séptimas, para luego aplicarlo a canciones míticas de "Jarabe de palo", "Girasoules", "Chayanne", "Ella baila sola" o "Alejandro Sanz". Como veis, a David no le importa hablar de su pasado.


Dejó las clases cuando consideró que el 'fa' y el 'si' le sonaban de forma decente, y empezó a descubrir y a tocar canciones de otros artistas más cercanos al Pop Rock, a la música de autor en general, y algunos de ellos también al mundo de las drogas.
Desde el año 2002, algunas de sus acciones le definen como cantautor, ya que es autor de las canciones que canta.

David no es el típico cantautor al que le molesta que le llamen cantautor, aunque prefiere que le llamen por su nombre, a no ser que no se conozca.
David lleva escritas más de cien canciones y algunos poemas desesperados. Sin embargo, él mismo reconoce que ni siquira la mitad de ellas servirían para un disco de Leonardo Dantés, aunque admite al mismo tiempo (entre risas), que si alguna hubiera estado en el disco "El salmón" de Calamaro pocos hubieran notado la diferencia. Escúchale en su Myspace. Por cada entrada donarás 1 céntimo para catapultar su carrera.


"Me gusta más la Nocilla que la Nutella".
David Sales (susodicho)

"Un lujo para el alma y el oído".

Joaquín Sabina (amigo íntimo)

"Con esas gafas parece un tipo tan duro..."
París Hilton (merchandising y ventas)

"Traédmelo que le voy a pegar una paliza por nefasto".
Risto Mejide (enemigo íntimo)